Bogotá vivió de una mentira que obligó a millones de sus habitantes a trasnochar en espera de unos supuestos delincuentes que, por fortuna, nunca llegaron bogotanos y que se convirtió en una realidad casi que cercana con la fábula del pastorcito mentiroso. El embrujo del mido y terror a verse agraviada por posibl

El mal uso o la manipulación de las redes y su afectación

El mal uso o la manipulación de las redes y su afectación
Política
Noviembre 23, 2019 09:30 hrs.
Política ›
Hernando Rocha (EW) › Portal Espacio Web (PEW)

318 vistas

Los más de ocho millones de habitantes de Bogotá pasaron una de esas noches que todo el mundo desea olvidar, no porque se les halla anticipado la Navidad con sus regalos, sino porque esperaron por horas, armados de mucho valor y apoyados con palos de escobas y alguna que otra arma, a los intrépidos delincuentes que desde diferentes sectores se decía que están llegando a las casas para robar y hasta matar a sus ocupantes.
La noche del viernes 22 al 23 de noviembre no fue uno de esos periodos de solo 10 o 12 horas, sino que, acompañado por el temor y el miedo, se constituyó en una de esas jornadas demasiado extensas donde el deseo de ver la luz del nuevo día se convirtió en un anhelo que muchos creían que no llegaría.
Y este mal ocurrió por la mala utilización de las redes, donde los mensajes sobre la ocupación de edificios de apartamentos, casas y conjuntos residenciales se estaban convirtiendo en un manjar para los delincuentes quienes al parecer estaban ingresando a ellos sin mayores defensas salvo las que podían ejercer sus propietarios, unidos o individualizados.
Desde muy temprano comenzaron a aparecer imágenes en las redes anunciando la presencia de ’los indeseables’ en casas, apartamentos y conjuntos cerrados, presencia que mostraba con su supuesta aparición con armas -revólveres en unos casos y grandes cuchillos en otros- para acosar a una población que, a pesar de su miedo, no cesaba en su empeño de defender lo que habían conseguido con tanto empeño y esfuerzo, entre ello hasta su propia vida.
Por las redes se filtraba contante información sobre la presencia de los ’amigos de lo ajeno’ en tal o cual conjunto de casas o apartamentos y que ellos habían ingresado a dichos sitios haciendo uso de la fuerza e imponiendo su ley con base en el arsenal que portaban y con el que superaban de lejos a los palos, garrotes y hasta piedras con las que la gente se había atrincherado en las puertas de entradas a sus residencias para tratar de evitar el saqueo.
Fue tal el mal uso de las redes sociales, que en una de estas ’equivocas’ informaciones, se mostraba a muchas personas corriendo dentro de la entrada de un conjunto y en su leyenda se dijo que eran los dueños de apartamentos y casas enfrentado a un grupo de ’delincuentes’ que pretendían ingresar al conjunto vecino. El desenlace de este episodio fue que eran personas corriendo de un lado para otro, pero sin un claro objetivo, y sin que, en últimas, existiera la presencia de los mal esperados e indeseados delincuentes.
Es claro que las redes sociales bien manejadas se convierten en una vía útil y benéfica para todos los integrantes de una comunidad. A través de ella se pueden realizar campañas de apoyo para impulsar hacia adelante, hacia un desarrollo equilibrado, a una persona, una comunidad e incluso a una nación o una gran región. Incluso se pueden usar para mostrar avances científicos que contribuyan a que nosotros, los humanos, podaos compartir y conocernos mejor, pero en lo que no podemos seguir dejando caer es en que su utilización se haga con fines malsanos e inapropiados para obtener un desarrollo inapropiado y temeroso de la personalidad, bien sea individual o colectiva.
En el caso vivido por los bogotanos habría que buscar -claro que ellos sería como buscar una aguja en un pajal- el motivo que mueve a las personas para generar este tipo de angustia, individual y colectiva, dentro de una comunidad atemorizada por lo que está observando, a través de los medios de comunicación y las benditas redes sociales, de situaciones como la de Venezuela, Ecuador, Chile y Bolivia -solo por mencionar algunos casos- y la que ahora está padeciendo en su propio terruño.
Por ahora no se sabe de donde nace esa cruel idea de usar las redes para generar pánico, terror y miedo, ni los deseos que con ello se esta buscando, lo único real y cierto es que la comunidad debe tomar acciones para tratar de protegerse y una de ellas sería el cómo tener un colador o cedazo que le permita filtrar tanto información que llega, una parte seguramente verdadera pero otra malintencionada y mentirosa que causa mucho daño y que lo que busca es crear zozobra, malestar, miedo, pánico y hasta la muerte.
Ojo con lo que los deseos que puedan tener los mensajes que inocentemente replicamos, incluso aquellos que consideramos graciosos pero que por dentro van llenos de veneno, odio y un deseo injustificado de una supuesta venganza.
Hernando Rocha, director del Portal Espacio Web.

Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

Suscríbete

Recibe en tu correo la información más relevante una vez al mes y las noticias más impactantes al momento.

Recibe solo las noticias más impactantes en el momento preciso.


El mal uso o la manipulación de las redes y su afectación

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.